Marte, ¿un planeta esotérico? Parte II

Hablar de Marte es hablar del planeta rojo, y en cierta forma esto es cierto. Cuando uno mira al cielo Marte aparece como un punto de luz rojo, pero cuanto más nos aproximamos al errante, bien a través de un telescopio bien en un viaje interplanetario, menor será la saturación en rojo: en efecto, con un telescopio de aficionado aparece como un planeta pardo o con cierto tono castaño, e incluso se pueden observar los casquetes polares cubiertos de hielo de agua, enormes depresiones de color marrón intenso o una fina atmósfera azulada que envuelve al planeta por completo. Entonces, ¿es realmente Marte un planeta rojo, o un conglomerado de colores que tienden al mismo? Si la luz que nos llega desde Marte es roja, el planeta debería ser rojo, o por lo menos que éste fuera el color predominante. Para entender mejor la cuestión pongámonos en el mismo caso pero a la inversa, es decir, que observáramos la Tierra desde Marte. Aquí nuestro planeta aparecería como un destello azul en la larguísima distancia que nos separa de él, pero eso no implica que la Tierra sea enteramente de ese color. Si nos fuésemos acercando progresivamente, otros colores irían haciendo acto de presencia en el espectro y el azul se iría disipando, pero nunca llegaría a desaparecer del todo. A unos pocos cientos de miles de kilómetros la Tierra exhibiría colores marrones debido a los continentes, verdes por las vastas extensiones arbóreas, blancos gracias a la nubosidad y altas cordilleras, y por supuesto azules debido a los océanos y mares (que ocupan alrededor del 70% de la superficie). Con todo esto podríamos decir que Marte se compone mayormente, al menos, de un material rojizo.

Las sondas Vikings, ambas lanzadas por EEUU en 1976 con la misión de detectar vida marciana, enviaron a la Tierra las primeras imágenes a color de Marte1. Efectivamente, la superficie y cielos marcianos eran rojizos (en cierta medida sí, aunque de esto hablaré un poco más adelante). ¿Y por qué la superficie es roja? Básicamente debido a su composición: las rocas, suelo y sedimentos marcianos están compuestos de una gran cantidad de basalto volcánico rico en hierro, además de tener otros componentes como azufre o cloro. Es el hierro el que, en presencia de oxígeno, forma óxidos de hierro y adquiere color rojo. Aunque la atmósfera de Marte se componga en más de un 90% de dióxido de carbono, el oxígeno forma alrededor del 0,15%, suficiente para llevar a cabo el proceso de oxidación durante millones de años2. Al igual que en la Tierra, en Marte hay una enorme cantidad de silicatos (compuestos de oxígeno y silicio esencialmente), con la diferencia que suelen hallarse acompañados de hierro formando ferrosilicatos. Este compuesto es, en última instancia, el que otorga el color rojo y se extiende por las 3/4 partes de la superficie del planeta formando los llamados desiertos. ¿Y qué hay de la atmósfera, es también roja? Teniendo en cuenta que el 95,3% de la atmósfera es dióxido de carbono, ésta no debería presentar color. Lo cierto es que desde largas distancias se observa con un cierto tono pardo. Esto es debido, no a la composición gaseosa de la atmósfera, sino al polvo en suspensión, el cual proviene de la erosión permanente que el viento hace sobre la superficie. El polvo resultante es obviamente rojo y está mantenido en suspensión por las grandes tormentas que azotan el planeta, la actividad volcánica esporádica y antaño por acción de grandes masas de agua3. Este hipotético cielo, con tonos rojizos o anaranjados, se ve reflejado perfectamente en las fotografías que nos muestran las sondas Vikings, donde podemos observar cielos naranjas, suelos cobrizos y pedregosos, etc. Todo factible y verosímil hasta que entra en juego un personaje crucial, la distancia relativa. Este cielo naranja es observable a muy largas distancias (deberías estar como mínimo fuera de la atmósfera marciana, ya que la densidad de partículas capaces de reflejar luz roja visible a tus ojos es gigantesca), pero no a las distancias a las que se mueve la rover Viking. La distancia máxima de la sonda para advertir un foco abarcaría acaso escasos kilómetros, insuficiente para captar siquiera un tenue color rojizo en la atmósfera. Pero entonces, ¿por qué en todas las fotografías enviadas por ambas sondas se podía observar este cielo anaranjado?

Richard Hoagland, un polémico escritor estadounidense que trabajó para la NASA, decía conocer la respuesta. Tras su retirada de la agencia espacial criticó la manipulación que ésta hacía de las fotografías de las sondas Vikings y Spirit antes de mostrarlas al público. Afirmó que se enrojecían artificialmente, mostrando así paisajes desolados y sin posibilidad alguna de albergar vida. En consecuencia, el cielo se volvía rosado o anaranjado, la superficie totalmente roja e ¡incluso hasta la bandera de EEUU en la rover tornaba al rosa! Además de esto, declaró que había zonas verdosas y de color salmonado que la NASA nunca mostró y ocultó4. A Hoagland se le ha criticado numerosas veces por sus controvertidos ensayos y libros que tratan sobre la vida inteligente y sus vestigios o reliquias todavía observables, los cuales podemos encontrar en planetas o lunas del Sistema Solar5: Jápeto, una de las lunas de Saturno, sería un satélite artificial; en Marte se hallaría una ciudad olvidada llamada Cidonia; en nuestra Luna residiría hace millones de años una antigua civilización inteligente, y algunos casos más que no expondré aquí. Aunque un sector del público acogió con escepticismo sus hipótesis, la verdad es que muchas se han ido desmintiendo con el tiempo. Por ejemplo, según Hoagland, la ciudad de Cidonia tiene su máxima expresión en la llamada Cara de Marte, la cual sería una construcción de rasgos felinos y humanos similar a una esfinge egipcia. La cara quedó desmentida cuando la Mars Global Surveyor mandó una foto de la misma estructura en 2001 con mucha mayor resolución: la cara resultó ser un juego de sombras (para más información sobre este y otros misterios marcianos, véase la primera parte).

No solo Hoagland declaró que la NASA retocaba las fotografías. Ron Levin, del Massachusetts Institude of Technology (Instituto Tecnológico de Massachusetts), también sostuvo que las fotografías eran manipuladas antes de mostrarlas cuando se encontraba estudiando en el Jet Propulsion Laboratory (Laboratorio de Propulsión a Reacción, o JPL por sus siglas en inglés, un centro de investigación y operador de naves espaciales no tripuladas en California). Levin tuvo ocasión de ver estas imágenes, las primeras que llegaron de las Vikings, con tonos azules y blancos en el cielo, pardos en la superficie e incluso rocas con capas verdosas. Acto seguido el filtro de color se cambiaba al rojo. Según versiones de la NASA las modificaciones de color resultaron ser necesarias debido a que el espectro de color recibido tornaba al azul debido a problemas ópticos. Uno podría posicionarse como escéptico ante esta declaración, pero no ante una imagen desvelada tres décadas después de las Vikings donde se ratificó que la NASA llevaba manipulando las imágenes marcianas desde los años 70. Esta fotografía fue tomada en la primavera de 2009 y en ella se observa un paraje desértico, una colina y, lo que fue fundamental para poner en tela de juicio la conspiración, parte del vehículo Spirit. En él se encuentra un reloj de sol elaborado específicamente para las misiones marcianas, llamado MarsDial, y que sirve para, entre otras cosas, calibrar el color de la imagen. Para ello dispone de cuatro colores en las esquinas (azul, verde, rojo y amarillo) y varios tonos de grises en anillos concéntricos. ¿Y qué ocurre con el reloj de sol en la Spirit? En él desaparecen el azul y verde y pasan a ser rojo y marrón respectivamente (para ver más detalladamente ésta y el resto de fotografías, dirígete a la galería del final del artículo).

Volviendo a la manipulación de las imágenes de las Vikings, en un artículo de Richard Hoagland titulado Hidden colors of Mars, podemos leer:

”What Gilbert Levin, Ron and Patricia Straat did not know (even to this writing) is that the order to change the colors came directly from the NASA administrator himself, Dr.James Fletcher. Months later, Gil Levin sought out the JPL Viking Imaging Team technician who actually made the changes and asked why it was done. The technician responded that he had instructions from the Viking Imaging Team that the Mars sky and landscape should be red and went around to all the monitors ‘tweaking’ them to make it so6”.

Traducido: Lo que Gilbert Levin, Ron y Patricia Straat no sabían era que la orden de cambiar los colores venía directamente del administrador de la NASA, Dr.James Fletcher. Meses después, Gil Levin buscó al técnico de imagen del equipo JPL Viking a quien preguntó por qué lo había hecho. El técnico respondió que tenía instrucciones del equipo de imagen Viking para que el cielo y paisajes fueran rojos, y así debía aparecer en todos los monitores.

Los técnicos de imagen responsables de la supervisión y edición de fotografías (fundamentalmente provenientes de las sondas Vikings, Spirit y Opportunity) tenían orden de tornarlas al rojo. Y no solo eso, sino de revelar aquellas que mostraran un planeta inhóspito. Tras observar todo esto, Gilbert Levin, padre de Ron Levin, trató de ajustar los canales de varias imágenes, eliminando la sobreexpresión del canal rojo, y volver así a la configuración inicial. Pero se le amenazó con expulsarle si persistía. En un artículo de 1978 titulado Color and feature changes at Mars Viking lander site, Levin expuso las modificaciones cromáticas con sumo detalle y la explicación de varias fotografías, entre las que destaca una donde se observan rocas verdosas7.

La manipulación suele llegar a un punto donde su prevalencia, y gracias a algún que otro descuido, hace estallar al más desinteresado, y este caso no es una excepción. La ocultación de esos colores, llamémosles anormales, tuvo su fin a finales del año 2015 cuando la Mars Reconnaissance Orbiter y la rover Curiosity desvelaron fotografías nunca antes vistas de Marte. En ellas se observan paisajes azulados, grisáceos o verdosos (puedes verlas al final del artículo). La realidad es que en Marte tenemos una amalgama de colores increíble, desde los casquetes polares blancos hasta cañones enormes de color azul. No todo es hierro y silicato, no todo es rojo; el resto de elementos hace su aparición en zonas concretas del planeta, que no son pocas, dando una imagen completamente diferente de la que teníamos de Marte. La evolución de las fotografías marcianas ha expuesto la clara intención de la NASA de modificar el color y mostrar aquello que le es propicio: basta con observar la superficie marciana captada por la Viking 2 (a finales de los años 70) y por el Curiosity (en estos últimos años). Desde 2015 hacia atrás nunca se había visto nada igual.

¿Se le habrá hecho a la NASA tan insostenible su manipulación que ha sucumbido a ella? ¿Por qué querían mostrar facetas tan desoladas y yermas de Marte? En definitiva, ¿por qué este ocultismo y manipulación? Ron Levin declaró que el ocultismo o modificación de las fotografías donde aparecían parches de color verdoso se llevaba a cabo para evitar extender al público la idea de que en Marte hubiera alguna forma de vida vegetal (autótrofa fotosintética). Quizás con ello quisieron hacer perdurar nuestra idea antropocéntrica que desde milenios cabalga a nuestros hombros, o quizás evitar una posible colonización masiva inminente mostrando las facetas más hostiles del planeta. Hay que mencionar que la época en que fueron mostradas las fotografías de las Vikings, EEUU competía con la Unión Soviética por el control militar y espacial. A la vez que los estadounidenses buscaban vida marciana, los soviéticos hacían lo suyo con las misiones Mars (hasta ocho sondas lanzó la Unión Soviética entre 1969 y 1973). No es desechable la idea de que EEUU mostrara imágenes desiérticas y hostiles del planeta que se jugaba la entrada en uno de los dos bloques que gobernaban el mundo.

Bibliografía:

  1. Exploración en Marte [web en línea] Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/Exploraci%C3%B3n_de_Marte [Consultado: 04/09/2016]
  2. Marte (planeta). Geología [web en línea] Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/Marte_(planeta)#Geolog.C3.ADa [Consultado: 04/09/2016]
  3. ¿Por qués es roja la superficie de Marte? [web en línea] http://dingox.com/ciencia-y-astronomia/por-que-es-roja-la-superficie-de-marte.html [Consultado: 04/09/2016]
  4. Goro, Adachi. Hidden colors of Mars [artículo en línea] http://www.goroadachi.com/etemenanki/mars-hiddencolors.htm [Consultado: 04/09/2016]
  5. Enterprisemission [web en línea] http://www.enterprisemission.com/ [Consultado: 17/09/2016]
  6. Disinformation about Martian sky color apparently started with an order by NASA administrator Dr.James Fletcher when Viking 1 touched down [artículo en línea] http://marscorrect.com/photo4_1.html [Consultado: 04/09/2016]
  7. Levin, Gilbert and Ann Straat, Patricia. Color and feature changes at Mars Viking Lander site [artículo en línea] http://gillevin.com/Mars/Reprint87-color-files/colorReprint87.htm [Consultado: 18/09/2016]

 

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